Acompañado por su progenitor y su mejor amigo, Justin Bieber
no quería llamar la atención en las playas de California,
concretamente en Venice Beach. Su atuendo era casi
normal, y decimos 'casi' porque vestía con bermudas blancas y una
playera sin mangas negra con una estrella en medio -hasta ahí todo
normal- pero lucía en su cara una máscara dorada, una
especie disfraz muy adecuado para pasar desapercibido.De esta guisa jugó un partido al baloncesto y se quedó embobado viendo un espectáculo callejero en la misma playa. ¿Y cómo supimos que era Bieber? Muy sencillo, por su nuevo tatuaje, el que luce en la pantorrilla.



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